
Tu ausencia, mi veneno
( Basado en Romeo y Julieta de Zeffireli)
¿Por qué mi cabeza sigue funcionando?, a esta altura ya debería estar descansando. Han pasado ya dos semanas desde su muerte, abrió un surco en mi y ya no podre sentirme en casa.
Quisiera creer que el destino me traerá una respuesta a mi mal. Siento el veneno fluyendo por mis venas, atravesando mi cabeza, mis pensamientos. Produce insignificancias sobre ella, todo se transforma en su cara, en sus opiniones, en su ira, en su vida. Me atoziga, me persigue, no puedo parar de pensar en la culpa, mi demonio, lo circunstancial, el qué hubiese sido.
Cada segundo que pasa es una unidad de espacio que nos separa, todo se vuelve inútil y no puedo traerla nuevamente.
En estos momentos en que me cuesta respirar siento al veneno como necesario, es mi droga, mi adicción. He perdido mi camino porque parte de mi ha muerto con ella.
Mis manos se entumecen, siento mi saliba como ajena, estoy perdiendo mis sentidos, el comienzo del fin. Mi demonio ataca de nuevo, me ofrece nuevos caminos de vida, pero simplemente no lo escucho porque se que la duda de no saber en donde ella se encuentra siempre condicionará mi existencia. Quisiera estar desligado de su alma, poder empezar de nuevo, pero no veo vida sin ella. No soporto las miradas apenadas de los familiares, sus ojos reflejan la imagen de su cara cada vez que me miran. Tengo que ir a ella, quiero ir con ella.
El dolor va disminuyendo, la desesperación se transforma en alegría, el miedo se diluye y los demonios duermen. Siento el claro de luna rociando su luz por sobre mi cara, purificándome pacificamente, es hermoso. Ahí voy mi amada, ahí voy.


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